Nuevo sistema de baño Crueldad con los animales
Sep 14

Hace tiempo que quiero escribir sobre el nombre que he elegido para mis perros, desde Kira, hasta sus hijos u otros perros que he tenido (Volker, Kora, Wisky, Truko, Roko, Niky) y porqué razón lo hice.

Generalmente cuando hemos puesto nombre a nuestro perro es porque nos gusta, nos recuerda una novia o novio, o bien porque admiramos a algún artista, actor o por el caché. Tal es el caso de del famoso “Rambo” perro fuerte y malencarado, o de “Fido”, ese perro bonachón de pelo largo, sucio pero cariñoso. Y qué decir de los nombres que ponemos a aquellos perros que no han tenido mejor suerte cuando por su tamaño “El Chiquis”, su color “El Negro” o “El Manchas”, su apariencia flaca “El Lagartijo” o por su pelo largo “El Borrego”, los dejamos marcados como si fuera una venganza o el descargo de algún trauma, más que el nombre de un noble amigo.

Sólo por contar una anécdota de la perra que llamaron “Soyla” unos familiares y que un día se salió a la calle y por poco la atropellan previo grito desesperado de mi prima “Soyla, pend… ven aquí”; que quitándole la coma ya sabrán ustedes el apelativo a plena calle y frente a toda la gente que en ese momento tiraba la basura.

Pero volviendo al tema, decidí llamar a mis perros con estos nombre, primero creo, por la falta de imaginación o por no tener intereses para blofear (es decir llamarle “Fransua von Ferdinan de la Ripepe” que para el perro le da lo mismo, pero que a mí me permitiría presumir que viene de la línea de los perros de la Reina de Gales) y segundo, por fundamentos científicos, es decir, por recomendaciones de un experto en etología canina, el médico veterinario español Antonio Pozuelos.

En su libro “La etología del perro” de Ateles Editores, recomienda nombrar a los perros con una palabra seca, sonora y corta en la que aparezca, de ser posible, las consonantes K, R, T y las vocales A y O. De acuerdo a su opinión, se ha demostrado en diversos experimentos que una palabra onomatopéyicamente correcta, facilita la comprensión y adaptación del perro al lenguaje humano.

Ahora bien, si con base en esto, decide llamar a su cachorro “Kracket” o a su perrita “Kraty” –por decir algo- llamele con voz suave y cuando esté a su lado acarícielo por haber obedecido una orden al oír su nombre. Nunca le llame por su nombre para castigarlo, es decir, que no asocie el nombre con el castigo. Es mejor que usted vaya hacia donde está y le regañe diciendo “NO” si cometió una falta.

Imagen dela web de CondoritoEvítese ponerle nombres que le hagan pasar una pena al llamarlos, como en el caso de mi prima… RECUERDE, es su mejor amigo, ¿o acaso a su mejor amigo le llamaría para decirle “lagartijo” tengo un problema… sólo porque es flaco, nada agraciado y se parece a “Ungenio” el del comic de “Condorito”?

tenga siempre presente que un perro es su mejor amigo.

<--- Imagen de "Ungenio"

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